La clave de cualquier asunto de servidumbres es probar su origen y su alcance: si se constituyó por título, por signo aparente o por prescripción. Analizamos la escritura, la inscripción registral y el estado real del terreno para fijar la vía adecuada.
1. Cómo se constituye una servidumbre: título y prescripción
El artículo 537 del Código Civil establece que las servidumbres continuas y aparentes se adquieren en virtud de título o por la prescripción de veinte años. Las discontinuas y las no aparentes, en cambio, solo pueden adquirirse por título (arts. 538 y 539). Y cuando falta el título, el artículo 540 admite acreditarlo mediante escritura de reconocimiento del dueño del predio sirviente o por sentencia firme.
2. El signo aparente: la servidumbre que nace al dividir una finca
El artículo 541 del Código Civil regula la servidumbre por signo aparente: el signo visible de servidumbre establecido por el propietario común de dos fincas se convierte, al separarse estas, en título de la servidumbre, salvo pacto en contra o supresión del signo al transmitir. Es el origen de numerosos conflictos cuando fincas antes unidas pasan a dueños distintos.
3. Cómo se extingue una servidumbre y cómo se defiende
Conforme al artículo 546 del Código Civil, la servidumbre se extingue, entre otras causas, por reunirse en un mismo titular el predio dominante y el sirviente, por el no uso durante veinte años, por hacerse imposible su ejercicio o por renuncia del titular dominante. En sede judicial, la acción confesoria sirve para afirmar la servidumbre y la acción negatoria para liberar la finca de un gravamen que no existe o se ejerce indebidamente.